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sábado, 11 de octubre de 2008

La mentira piadosa que me hizo Monseñor.

Siempre he pensado que nuestra vida se juega por la casualidad de un encuentro o de un desencuentro. He visto destinos que cambian de rumbo porque alguien estuvo allí, en el momento justo. No quiero decir que sean solamente los encuentros los que le dan un viraje brusco a nuestras vidas, a veces, se me antoja, se trata de una lenta, paulatina acumulación de pequeñas cosas que nos ocurren que van ladeando nuestras vidas.

Hace unos días sostenía una conversación con un amigo. Le dije algo sobre los jesuitas, no recuerdo exactamente qué. Pero venía en nuestra conversación pues convenimos que esta congregación tiene en nuestra vida política y económica una influencia que va mucho más allá de su importancia numérica. Ellos muy cristianamente se dedican a darle educación a los ricos de nuestro país y los preparan para manejar sus asuntos o los asuntos de los aún más ricos que ellos. No sé si se han propuesto desafiar el adagio de Cristo, “Es más fácil que un camello...”. En realidad esto me está alejando del tema... Lo que quería contarles es un encuentro con un cura jesuita en París a finales de los años sesenta.

Acababa de llegar a París, sin mucho encima y los bolsillos totalmente vacíos. No hablaba ni una jota de francés. Llegaba de Moscú. Mis últimos días en Moscú los pasé en la calle Petrovska, en el numero 38. Se trata de una prisión, una antesala de largos viajes. En otra ocasión les daré detalles. En todo caso, salí de esa cárcel escoltado y las manos vacías. No tenía petate donde caerme muerto o por lo menos para echarme a dormir algunas horas en paz. Resulta que comencé a hacerme de amistades, de las que se presentaban, de todo tipo, de las que deambulaban en el famoso Barrio Latino. Muchos me sirvieron de guía, algunos me ayudaron a vestirme, otros me indicaban donde se podía comer barato o eventualmente gratis, algunos me indicaron alguna dirección para un trabajo eventual. Mi pasaporte estaba ya vencido, no daré detalles sobre esto, lo contaré también, se trata de la mesquindad del cónsul de entonces Gallegos Valdez. Pero esto después, si se me olvida, dentro de algunos meses pueden recordármelo. El caso es que andaba pues buscando como regularizar mi situación en Francia. Algunos me aconsejaban pedir asilo, no lo hice entonces. Un amigo colombiano, un pintor recién llegado me contó como resolvió su problemas para obtener la famosa “carte de séjour”. Pues se había inscrito en la Escuela de Altos Estudios, en la sección de Bellas Artes y con esos papeles había ido a la Prefectura. Se propuso acompañarme a alguna universidad.

Todas las inscripciones universitarias estaban cerradas y de todos modos era menester una preinscripción. Fuimos pues a la Escuela de Altos Estudios, la mayoría de departamentos había cerrado inscripciones, quedaba sólo una sección que me venía al pelo, en la sección de Teología encontramos un curso sobre “Cristianismo bizantino y eslavo”. Rellené los formularios y me puse a esperar. La respuesta llegó casi al día siguiente, al 10 rue de l’Odeon. Había ahí una oficina de ayuda e información para los latinoamericanos. Uno podía además dar esa dirección y el empleado te guardaba la correspondencia. Solía pasar por las tardes, hablaba con el empleado y los otros muchachos que venían a buscar sus cartas sin el cheque esperado. Cuando llegó Gerardo (el pintor colombiano), ahora reside en Bélgica, le entregué los papeles y me explicó que con esos certificados tenía que ir a la Prefectura de París. Pero había un enorme “pero”. Resulta que la Prefectura exigía presentar un justificativo bancario u otro que atestiguara que uno era solvente. Pues ya estaba resignándome a entrar en clandestinidad. Mientras hablábamos, entró un señor que se puso a leer unos diarios. Era un cura. Había oído toda mi historia. Se me acercó y me dijo que podía tal vez ayudarme a resolver el asunto. Se presentó como el capellán de los latinoamericanos de la Compañía de Jesús. Me dijo que lo acompañara hasta su oficina que quedaba a algunas cuadras. Su español era correcto, tenía un ligerísimo acento.

En su oficina me explicó su plan. Te voy a dar una carta para la prefectura, voy a poner que nosotros te damos una beca de tanto y tanto, una suma que los va a satisfacer. Pero entre nosotros sabemos que no existe tal beca y que vas a tener que arreglártelas como puedas... Se trata de una mentira piadosa. Evidentemente acepté su propuesta.

Al día siguiente fui con Gerardo y otros amigos que querían acompañarme a la Prefectura. No estaban seguros que eso diera resultado. Querían por lo menos servir de testigos, por si acaso. Le entregué todos mis papeles, mi inscripción regular para un doctorado en Teología y la beca de la Compañía de Jesús. La señorita me pidió que me sentara a esperar. Gerardo estaba extrañado, pues generalmente había que volver al día siguiente. Estaba inquieto, pensó que habían detectado la maniobra. Pero al rato, unos quince minutos después, la misma señorita me llamó muy amablemente:

—Padre, acérquese, aquí le tengo ya lista su “carte de séjour”. Firme aquí padre.

Le sonreí angelicalmente, muy sacerdotal. Es lo que me imagino. Y salí con mis amigos de la Prefectura con mi flamante documento de residencia temporal. Luego cuando eso se supo en detalles en el Barrio, se les ocurrió ponerme de apodo, “monseñor”.

viernes, 3 de octubre de 2008

Ocho y medio - Nino Rota



He buscado esta música para vos.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Encuentro con Horacio Castellanos Moya

Les aviso que el miércoles 24 de septiembre, en la Casa de América Latina, tendrá lugar un encuentro con el escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya, a las 18h 30 minutos.

Si tienen tiempo, pueden llegar más temprano y gozar de la exposición sobre el escritor argentino, Jorge Luis Borges: "El Atlas de Borges".

Entrada libre.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Limosna de amores

La ficción persiste

En estos días me ha parecido, algo me lo ha insinuado, que tal diálogo nunca existió. Mis palabras eran acogidas amablemente, puedo decir, aceptadas. Pero en los diálogos existe intercambios. Urgen reciprocidad. Tuve espejismos.

Pero si ahora me confieso mi infortunio, no voy a tomar nunca la pose de la víctima. Nadie es responsable de las visiones ajenas, de las ilusiones ajenas. Y a veces es tan difícil ser la causa de una desilusión. Y en vez del rechazo necesario, pero cruel, se acepta la ofrenda con una sonrisa, se deja creer...

Como siempre este tipo de historias son tan vanales que resulta vergonzoso incluso alargarse en ellas. Un hombre piensa que puede depositar su corazón en algo tierno, delicado. Pero se trata de un fantasma y el corazón se derrumba y se quiebra. Hay que volver a juntar los pedazos.

Ya tengo mi corazón remendado.

Dispuesto a que se quiebre cuantas veces

la ilusión me asista, cuanto espejismo en mi desierto

trate de llenarme de esperanza.

Hay bestias de carga, yo soy una bestia de ilusiones.

¿Saben? Aún no le he dicho adiós. La ficción persiste muy caprichosamente.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Aún...

¿Siempre será así? Que la calma presagia tormenta, que el pesado silencio engendra las rugosas palabras de la despedida. Antes, cuando las despedidas eran en muelles, me han contado que hubo vendedores de pañuelos para novias o novios distraídos. Recuerdo todas las palabras que callé y recuerdo también los pañuelos en mi bolsillo. Nunca me despedí en un muelle, ni tampoco vi alejarse las velas del infortunio.

Cuando llega el momento de la ruptura, del desgarramiento ya el recuento sabe de ese último gesto que quiere repararlo todo. El último beso, la última caricia y el último roce, “tal vez, tal vez”, dice el cuerpo entero. En vano, ya todo es en vano, la sonrisa es la astuta máscara de la compasión y de la lástima.


¿Pero la tormenta realmente aguarda a que el silencio haya puesto todos sus huevos de rencor? ¿Será cierto que el amor es una jarra que se quiebra y que siempre quedan feas las grietas de los pedazos juntados? La jarra con el correr del tiempo cobra el valor del recuerdo. El amor resquebrajado es una llaga larga que nunca se acaba.


-¡Todo se acabó!


-¡No, no es cierto!


La sentencia no tiene en este caso ninguna apelación. Siempre es una sentencia de muerte, aunque sea lenta, aunque tarde, aunque nunca llegue totalmente, hay algo que ya no es. Si es eso. Algo que ya no es, que se ha quedado en el silencio, que no supo prenderse de las últimas palabras, que de haber sido dichas... ¡Todo se acabó! Aún no me lo has dicho.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Celia Cruz: Burundanga




Para quien le guste, que lo baile.

lunes, 1 de septiembre de 2008

sábado, 30 de agosto de 2008

¡Qué lata!

¡Somos bayuncos, los guanacos! Tan facilito que es decir «una portátil». Y les aseguro que no nos saldrá mal dicho. Lo diremos con nuestro acento, nuestro deje, pero siempre será correcto. Pero eso de “laptop” es bayuncada. Tal vez se imaginan mis paisanos que al decir así uno siente el pisto que les ha costado o tal vez crean que funciona mejor una « laptop » que una portátil. Realmente no le veo ninguna explicación a la introducción de ese barbarismo a nuestro idioma, a no ser un cierto esnobismo de pobre, de un colonizado culturalmente.


Nota: he puesto los enlaces hacia el diccionario en línea de la Academia, pero le doy también aquí la definición de bayuncada que nos da en su Diccionario de salvadoreñismos, Matías Romero:


Bayuncada f. Tontería, broma insulsa, acción sin gracia de una persona ignorante o poco juiciosa.


Pisto es simplemente dinero.



jueves, 28 de agosto de 2008

Títeres

Escenario, La compañía de Ariel Zuria, el TIET y Abracadabra títeres, tienen el placer de invitar a teatristas, maestros y público interesado al conversatorio:

El Teatro para niños

Esta es nuestra primer actividad como núcleo ASSITEJ El Salvador y esperamos que puedan acompañarnos.

Gonzalo Cuéllar, fundador y director de Teatro de títeres Guachipilín, de Nicaragua, es un reconocido titiritero con más de 25 años de experiencia en su área, es además representante de ASSITEJ para Centroamérica.

La cita es este viernes 29 de agosto, a las 6:30 p.m. en el Centro Cultural de la Universidad Francisco Gavidia. Esperamos poder compartir con ustedes esta interesante temática, tertulia y refrigerio para los asistentes




¿Preguntas sobre el evento? Jeny Nunfio 2222 0613
Información de prensa Jaime Ruano comunicaciones.escenario@gmail.com,


Nota:
He recibido esta información por correo electrónico desde El Salvador.
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jueves, 21 de agosto de 2008

¿Cuántos habemos?

El error está tan arraigado en El Salvador, que cuando se lo he señalado a gente de cierta cultura, se ha extrañado realmente:

—¡Ah! ¿Así que es error? No lo sabía.

Y en realidad se sorprenderán si les digo que la forma de la primera persona del plural del verbo ‘haber’ es ‘hemos’ y de ninguna manera ‘*habemos’, Esta forma es arcaica y únicamete existe una expresión en la que es admitido usarla. La Academia nos dice: «Solo es admisible hoy en la lengua culta el uso de la forma habemos como primera persona del plural del presente de indicativo de la expresión coloquial habérselas con una persona o cosa (‘enfrentarse a ella o tratar con ella a la fuerza’): Ya sabéis con quién nos las habemos; Nos las habemos con un asesino despiadado».

No reproduzco el texto que viene abajo con intenciones de mofa. Aunque si me causó mucha gracia y se me antojó jocoso este preámbulo a un sitio salvadoreño:

ESTE SITIO ESTA EN CONSTRUCCION. LO QUE BUSCAMOS ES QUE SEA UN SITIO DIFERENTE, DONDE LA AMISTAD Y EL BUEN LENGUAJE ESTARAN SIEMPRE PRESENTES. LES ENSENAREMOS A LOS DEMAS FOROS QUE TAMBIEN EN EL SALVADOR HABEMOS GENTE MUY EDUCADA.

Viene así, en mayúsculas, tal vez por la dificultad de poner tildes que encontramos con algunos teclados. La pretención tan altamente anunciada de “buen lenguaje” resulta con ese flamante ‘*habemos’ rematadamente risible.

Generalmente este ‘habemos’ se usa en vez de ‘somos’ o ‘estamos’. Algunas veces se trata de señalar la presencia o existencia, como en el caso de la cita de arriba. Se sabe que cuando queremos expresar ‘existencia’ con el verbo haber, es necesario usar la tercera persona del singular. Lo correcto hubiera sido escribir en el cartelito del sitio “hay gente muy educada”. Es posible que algunos me digan que en el caso de la cita, los autores del texto se incluían claramente, mientras que con el impersonal quedan afuera o por lo menos no se sabe si se incluyen. Esto es cierto. Pero eso es fácilmente remediable: “que también en El Salvador hay gente como nosotros muy educada”. Sólo que entonces la vanidad o la ausencia de humildad salta a la vista. Mientras que con ‘habemos” uno ni se da cuenta que se incluye y que se muestra petulante.

Para disculpa de nuestros blogueros, no sólo los legos incurren en este error. Tampoco es un error exclusivamente salvadoreño. En la red de computadoras he encontrado esta pregunta retórica: “¿Cuántos franciscanos habemos en el mundo?”. La encontré en un sitio mexicano de la Congregación seglar.

Si desean leer más sobre 'habemos' pulsen aquí y consulten también el Diccionario panhispanico de dudas pulsando aquí.

lunes, 18 de agosto de 2008

Mismo que

La primera vez que leí la expresión simplemente no entendí, tuve que volver hacia atrás y hacer un esfuerzo de interpretación. Me refiero al uso de ‘mismo’ como un pronombre relativo. Les doy un ejemplo :

“Artículo 4o.- La Junta Directiva, es el máximo órgano de gobierno del CECyTEG, la cual se integra de conformidad con lo dispuesto en el Decreto, mismo que establece las facultades que a ésta le corresponden”.

Se trata de una publicación en el Diario Oficial del Estado de Guanajuato, México.

Pero la primera vez que leí este uso fue en un blog salvadoreño. Me llamó la atención, luego lo volví a encontrar en un artículo de un matutino nacional, redactado por un abogado y la tercera vez en otro blog que anima un abogado. Pensé que se trataba de una expresión de la jerga jurídica. Pero poco a poco mi curiosidad fue creciendo. Quise averiguar si se trataba de algo estrictamente salvadoreño y de la la jerga señalada. Resulta que he encontrado ejemplos, muchos ejemplos en decretos de casi todos los Estados de México, en algunos escritos de Guatemala y pocos, muy pocos de El Salvador. Al parecer se trata de un giro que se va imponiendo a partir del lenguaje jurídico mexicano.

Ayer domingo lo he leído en otro blog salvadoreño, pero esta vez no se trata de un abogado, ni de un texto jurídico. Me pareció como una verruga en un texto bastante poético.

La palabra ‘mismo’, lo dice claramente el diccionario académico, es un adjetivo y no un pronombre relativo. Su significado se puede explicitar de la siguiente manera : « este adjetivo se aplica a un nombre para expresar que la cosa designada por éste es una sola en distintos casos ». Es como lo hace María Moliner en su Diccionario del Uso del Español. La entrada del diccionario es relativamente extensa, sin embargo no aparece en ningún momento la posibilidad de usar esta palabra como un pronombre relativo. Me he preguntado ¿qué ha motivado este uso? Pues un simple “el que” o “el cual” expresan a perfección lo que quieren decir quienes transforman sin necesidad un adjetivo en pronombre.

Por otro lado, me parece que se trata de un uso poco elegante, que confunde y oscurece la expresión.

lunes, 14 de julio de 2008

Una noche en mi vida




Como si fuera una puerta


que basta con empujarla para abrirse el paso

a toda la extensión del silencio,

la noche fue apretando sus cargados brazos

sobre el cansancio de mis ojos

y sentí que si los cerraba

entraría al escabroso mundo de tu ausencia.

Tan fácil era caer en las fauces del olvido,

tan fácil perder el rumbo y volver al pasado.



Fue una noche de brisas,

de lentos vaivenes en las copas de los árboles

y de pasos que se alejaban del destino.



Sobre el lecho mi cuerpo

perdía consistencia y mis venas parecían largos corredores vacíos.

Los nervios como sonámbulos vigías

alargaban lentos sus repetidas rondas.



La lejanía era un amenazante cuchillo

dispuesto a desgarrar la indefensa piel de la noche

y cubrirme de horas solitarias y siniestras.

Boca arriba, paralizado, clavado como a una cruz,

condenado a sentir la espera como una alargada melcocha

pegajosa y quebradiza, agrietada de eternidad.



Imposible cerrar los ojos para escaparme

hacia lo oscuro y buscar en el trasfondo aunque fuera la sombra de tus pasos.

Era una noche en mi vida,

noche copiosa de alarmados sentimientos de abandono.

Mis manos paralizadas, inertes, incapaces de esbozar

el contorno más tenue de tu presencia.

Era una noche preñada de imposibles.

Y fue de pronto,

desde el fondo, desde algún rincón apartado de la memoria

surgió el claro sonido de tu voz

y mi infidencia nocturna se escabulló en galope

hacia el abismo donde se gestan los milagros.



Apareciste angelical

convirtiendo en luz el atascado mundo de mis venas

y le diste repentinos impulsos a mis nervios

que descubrieron sorprendidos la espesura de la caricia.

La noche se llenó de súbita plata

y felina la luna sobre las copas de los árboles

fingió tu paso cuando alegre le da ritmo a nuestra vida.


12/13 de Julio de 2008.

Flamenco




A ver si te gusta.

jueves, 3 de julio de 2008

Nantes/ Barbara

Barbara y Mustaki



Sé que te va a gustar.
 
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