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viernes, 9 de febrero de 2018

Sueño antes de Navidad

En vísperas de Navidad, durante mi estadía en casa de mi hija, tuve un sueño muy extraño. Estaba en un recinto amplio y bien iluminado, en una tarima situada en un extremo del lugar, había una mujer bastante elegante, de unos cuarenta años, estaba poniendo orden en una serie de revistas dedicadas a mujeres de todo el mundo, muchas escritoras y poetas. Daba la impresión que ella tenía que ver con la selección de los artículos y del personaje principal de la revista. Le propuse que le dedicara un númer a Claribel Alegria, una poeta salvadoreña. Siempre la he considerado una paisana, incluso en los sueños. La mujer que ordenaba las revistas, se mostró interesada, pero en algo adiviné que lo hacía por simple amabilidad, que no sabía quién era Claribel, le resumí lo que sabía y sacó una libretita y anotó algo.

En ese momento entró al recinto una excolega de la Biblioteca Municipal de Sarcelles, que solía atribuirse funciones que no tenía, aunque era una de las más antiguas en el lugar. En todo caso, en el sueño atravesó parte de la gran sala (que no coincidía con nuestra biblioteca local), se me acercó y con un tono bastante autoritario y culpabilizador me dijo:

¡Carlos! ¡Se le ha olvidado que tenemos reunión!

Me le quedé viendo sorprendido y le respondí:

Voy a ir más tarde.

Ella siguió de largo y desapareció. En ese momento me veo frente a frente con un actor francés, famosísimo en la primera mitad del siglo XX y muy recordado hasta ahora, Louis Jouvet. Trae en sus manos cuatro libretas de apuntes que reconozco, son mías. Jouvet levantó la mano blandiendo las libretas y se exclamó:

¿Qué es esto? Es una vergüenza, un puro desorden. Esto merece presentarlo al Consejo Constitucional...

Al oír semejante imprecación me espanté y me desperté.

No suelo buscar significados a los sueños, no obstante anoto al despertar aquellos que me impresionan por la extravagancia de las escenas. Este es uno de ellos. Retrospectivamente me doy cuenta que este sueño lo tuve unas semanas antes del fallecimiento de nuestra poeta. Por mera casualidad veo su nombre casi todos los días, al levantarme y salir del dormitorio. En uno de los estantes tengo entre otros su libro “Cenizas de Izalco”.

La excolega y Louis Jouvet no sé que vinieron a hacer en mis sueños, ni por qué.Por otro lado no veo que puedan tener que ver mis libretas con esa institución francesa.

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