El autor de este blog agradece la reproducción total o parcial de los materiales aquí publicados siempre que se mencione la fuente.
.

jueves, 31 de enero de 2008

El niño flechero

Para vos

¿No oís nada?

Escuchá bien.

Un hombre camina

sin rumbo

por arenas donde en otro

tiempo jugó un niño

con arcos y flechas

sobre corazones

heridos.

Las arenas devoran sus pasos

y el derrotero

ha perdido horizontes.

¿No oís ahora el llanto del niño?

La ceñuda vida

ha quebrado sus flechas.

El hombre avanza

hiriendo sus pies

en las envenenadas puntas.

El antiguo niño

se burla

de su propio llanto,

de la misma vida

y de los sangrientos pasos.

¿Oís ahora

cómo se arrastra

el hombre manchando

la arena?

El niño

se ha quedado atrás,

muy atrás

recogiendo sus flechas,

limpiando la sangre

con blancos pañuelos.

Pañuelos que tal vez

sirvieron para largas,

tormentosas despedidas.

¿Oís ahora?

Escuchá esos pasos

forzados que arrastran

un cuerpo que niega

voltearse

y contemplar su vida.

¿Teme arrepentirse?

Tal vez (en esta marcha

nada es certidumbre)

lo arrastra hacia delante

un vértigo de luz

o el profundo eco

de un llamado.

¿Lo oís ahora

que se pone a soñar

en voz alta?

¿Oís que conjura

la angélica

aparición de una imagen?

¿Oís cómo se estremece

de miedo,

cómo tiembla igual

que un niño

que adivina que

la ceñera vida

resquebraja la antigua

ilusión de sus flechas?

¿Lo oís ahora?

3 de octubre de 2007

miércoles, 30 de enero de 2008

Kerbala

Cuando la noche
está a punto de florecer,
despojada de nubes,
vestida de estrellas,
por los cielos, siniestros
halcones aullan,
arrojando huevos
de miedo,
enormes semillas
de espanto.

La noche se pone triste
con sus despedazadas
tejas
y sus pequeñas muertes
sin íntimas agonías,
calladas con estruendo.


6 Abril 2003



sábado, 26 de enero de 2008

Sólo mi sangre

El día se asomó alegre,

de sol,

de trinos,

de cielo despejado,

de suave brisa

acariciadora,

para colmar su alegría

busqué para embriagarme

tu perfume,

surgió exacta

tu erizada piel

entre mis manos.

¡Tremendo delirio

del tacto y del olfato!

Sólo mi sangre

puede invocarte entera,

sólo mi sangre en el fuego

de la espera

se arrastra lenta

en las venas,

sintiendo el abierto

collar de tus brazos

acogedores.

Tu presencia, aquí,

en mi cuerpo, es sangre.

miércoles, 16 de enero de 2008

También entonces

Va y viene
como el mar en su resaca,
insistente como la nocturna soledad.
A veces como un fantasma
busca la tenebrosa ausencia,
la tiniebla ciega,
se vuelve entonces
la negra flor del olvido.

Pero
hay otra fuerza
candente,
esa que busca como
palpando al día
la hora vertical de tu presencia
y entonces
tu imagen,
tu voz,
tu negra mirada,
y tus cabellos en lidia
con el viento
son la vigorosa pujanza de la vida.

Estás
plantada, firme,
triunfante
en el eje mismo de mi existencia.

Sé, tiemblo, me estremezco
cuando la sombra que llega siempre
siembra dudas de mi propia presencia
y urjo entonces de tus manos
para que me hablen,
cuando ya no resuena
tu voz en mi cuerpo
y mis ojos confunden
ocasos y auroras.

Estás en mí
clara y oscura.

Sos la vida que en mi sangre
germina la luminosa locura
de quererte
y mis labios buscan tu cuerpo
desde un extremo al otro,
desde tus pies
hasta tu alta frente.

También entonces
tiemblo y me estremezco.

domingo, 13 de enero de 2008

Encrucijada

¿Lejana o distante?

El abismo es el mismo.


Es un ruido que se ha ido

en la quebrada,

retumbando,

con las sufridas piedras,

lágrimas calcinadas,

por este curso

que serpentea

para dilatar la pena.


Nada desemboca en la nada.

¿El mar?

Esa inmensidad no tiene tiempo

para abrir sus fauces

y tragarse la implacable ausencia.


Pude ver un instante,

¿imaginado?

Tal vez soñado,

corto, lo sé,

unas manos abiertas

como alegres mariposas

que deseaban secar

la sal de mis mejillas

y las sentí tiernas,

palpando la herida,

acallando el llanto.


La ilusión fue certera.

Fertil,

como son las serpientes

en las noches de plenisombra.

Ciega,

como toda ilusión,

no creyó que el presente,

tenaz,

viaja por los mismos

senderos

que llevan al pasado.


¿El recuerdo?

El recuerdo no sabe de caminos.

miércoles, 2 de enero de 2008

Poema

La primera brisa,

la sombra apenas insinuada,

la luz tímida,

un rumor lejano,

un pájaro en la alta rama.

El día despunta,

la memoria insiste

y tu imagen clara penetra

victoriosa

en mis sentidos.

El tiempo se puebla

con las letras de tu nombre.

Entonces tu alegría

germina en mis venas

y el cielo gris,

cargado, queda vencido.

Todo se vuelve

signo de tu presencia:

las últimas hojas del otoño

ya remoto, ausente,

la húmeda tierra,

la prisa del transeúnte

y todas la cosas

que fecundan al día.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Brasas, flechas y Venus

Yo nunca te hice

la promesa vana

de un amor eterno.

Pero nunca brasas

tan ardientes

me han quemado

y nunca tanto ardor

pudo en mis venas

dejar sembrada

la antigua flecha.



***************



El niño de los arcos

se reía y la diosa

del vestíbulo

alegre se ilumina

confiada en el oficio

de fundir en uno

los separados cuerpos.

lunes, 17 de diciembre de 2007

Alberto Giacometti

Estuve ayer en los antiguos locales de la Biblioteca Nacional de Francia, es ahí que se presenta una nutrida exposición de los grabados del célebre pintor y escultor suizo Alberto Giacometti. Esta muestra se termina el 13 de enero del 2008. En estos momentos en el Centro Cultural "Pompidou" (Beaubourg) tiene lugar simultáneamente una importante exposición cuyo título es "El taller de Giacometti".

No soy especialista, ni critico de arte. Mi opinión tiene el peso de un diletante, del curioso que va a los museos, ve cuadros, los observa y a veces comenta. Recuerdo en este momento mi visita, en Madrid, con un amigo salvadoreño, a los cuadros de Goya. Recuerdo que hablamos mucho y compartimos impresiones. Al mismo tiempo que hablamos de nuestro arte actual y de la guerra que aún nos determina. Pero a raíz de este recuerdo, como sucede a veces, me ha venido otro, José Ortega y Gasset inicia uno de sus ensayos sobre Goya con estas palabras: "Desearía que el lector, durante la lectura de estas páginas, mantuviese siempre a la vista, plantado al fondo de su atención, este hecho: que soy un gran ignorante en materias de historia artística". Y después de agregar algunos motivos que lo movieron a aceptar introducir y opinar sobre sus grabados "que el bicentenario del pintor ocasiona". Creo que Ortega y Gasset se equivoca, era el centenario de la muerte. Esto es accesorio, se trata de un lapsus. Y en estos preámbulos dejándole al lector el cargo de "que va a leer decires sobre Goya dichos por quien no entiende de pintura ni de historia de la pintura", Ortega y Gasset pregunta luego: "Mas ¿no debe ello, por lo mismo, interesar a ciertos buenos lectores? Y, más en general, ¿no es conveniente y, acoso, muy fecundo que escriban también sobre las cuestiones quienes no entienden de ellas, quienes no son del gremio que las practica, quienes se enfrontan con ellas in puris naturalibus?

Aquí estoy ante mis amables lectores para decirles que voy a contarles mi visita y que mis impresiones tienen el valor de alguien que no sabe, pero con un quid: yo sé que no conozco nada de grabados y no presumo de ello, como tampoco presumo saber.

Ayer hacía frío, no obstante caminé a pié desde Châtelet hasta Palais Royal a lo largo de la angosta calle Saint-Honoré. Para los que no conocen París, no se trata tampoco de una larga caminata, apenas crucé uno de los barrios más pequeños de la ciudad.

La primera cosa: al entrar a la amplia y antigua sala de lectura me topo con un retrato en busto de Tristan Tzara en el frontispicio de un libro. Me detuve largo rato para observar los finos y decididos trazos del buril, que insinúan el fuerte carácter y la sutil inteligencia del fundador del movimiento Dada. Se ve la corbata mal puesta, el saco ajado y los redondos lentes. El libro que está detrás del vidrio es uno de los veinte ejemplares que se editaron, no sé por qué este detalle me hizo sentir cierto privilegio. Privilegio que evidentemente comparto con el resto de visitantes de la exposición, pues hasta estos días eran muy pocos los que habían podido contemplar el retrato. La Fundación Alberto y Annette Giacometti ha donado el grabado y un ejemplar del libro a la Biblioteca Nacional de Francia y que entrará al departamento de Estampas y fotografías.

Empiezo a recorrer la exposición, poco a poco voy reconociendo el estilo tan particular del pintor y del escultor, que de alguna manera, se mantiene en las litografías. Algunas parecen como el ensayo de alguna futura escultura. Pero esto se ve ya claramente cuando en las litografías que datan ya de los años cincuenta y sesenta.

En sus primeros trabajos se ve la experimentación, los fallos y los tanteos. Sus primeros grabados fueron en madera siguiendo el ejemplo de su padre, el pintor impresionista Giovanni Giacometti. Sus primeros trabajos son retratos de su familia y de sus compañeros del colegio en Suiza. Alberto Giacometti llegó a París en enero de 1922. Naturalmente el joven artista va a entrar en contacto con el Movimiento Surrealista. Es miembro de éste algunos años.

En París el se vuelve asiduo del taller de Stanley Willian Hayter en donde realmente se dedica a aprender las técnicas del grabado en dulce.

En la exposición encotramos algunas ilustraciones de libros de Breton, Crevel, René Char. Pero lo que más me ha apasionado en la exposición es la posibilidad que ofrece de ver los ensayos de Alberto Giacometti, pues el artista solía multiplicar las planchas, por ejemplo para realizar el retrato de André du Bouché hay cinco planchas y para el retrato de Pier Loeb se conocen hasta diez y este retrato ni siquiera será publicado.

De las litografías que me parecieron más atractivas son las que Giacometti le dedica a París y a su lugares preferidos de la capital francesa. La Iglesia de Saint Sulpice y la fuente (algunos recordarán la descripción de la iglesia que nos ofrece en castellano Carlos Fuentes, mucho antes de que Da Vinci Code la volviera una atractivo de un oscuro turismo). El restaurante Select visto desde la terraza de La Coupole. Ambos restaurantes célebres por haber albergado durante largas noches las discusiones de los surrealistas. En La Coupole cenó nuestro amigo Rafael Menjívar en su último día en París.

Una de las esculturas más conocidas es el "Hombre que camina". Esta figura filiforme la encontramos también repetida en algunas planchas, por ejemplo "La Mujer que Camina y un hombre parado". El personaje es insinuado por algunos trazos firmes y precisos, por algunas sombras.

Una litografía que me ha conmovido mucho es el retrato de su madre: "Madre sentada", se siente justamente la tranquila fuerza de la edad y la capacidad de retirarse detras de esas manos juntas, entrecruzadas.

Salí de la Biblioteca Nacional lleno de imágenes y con ganas de contarte mis impresiones.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Es inútil

Qué inútil este cielo azul,

así tan desnudo,

qué inútil este sol

con su insolente brillo,

este viento y el lejano perfume del mar

y esas gaviotas perdidas

que han llegado aquí con la tormenta.

Qué inútil es mentar las cosas,

qué inútil es reparar en la ondulada

cadencia de los pasos femeninos,

si lo que busco es otro cielo,

otro sol y otros pájaros.

¿Y qué quiero mentar?

¿Y de qué me sirve reparar

en nada, si ningún otro paso

es el tuyo, ni aunque lo busque,

ni aunque me lo imagine?

Todo esto es inútil,

buscar tus negros cabellos

en otras cabezas,

tus apasionados ojos negros

en otros rostros,

el ritmo de tu aliento

aquí a mi lado,

si el mar se ha tragado tanta

distancia para separarnos.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Llegaste

Fue entonces que llegaste,

suavemente, como la luz

temprana de la mañana.

Era entonces otro tiempo,

el de antes, cuando todo

se había extraviado,

hasta lo que nunca se pierde

andaba ausente, irredimible,

gastado, como se gasta el tiempo,

como se ausenta el brillo

de las manos fatigadas

y que nada redime.

Fue entonces que llegaste

con tu propia luz

y tus manos abiertas,

generosas y apacibles.

Era entonces otro tiempo,

el de antes, que había perdido

el gusto de desgranar los días

y juntarlos como perlas

profundas, únicas y sin precio.

Era otro tiempo,

absolutamente otro tiempo,

en el que los pasos abrían

llagas a los caminos

y el rumbo, cualquier rumbo,

era penetrar la obscura sombra.

Fue entonces que llegaste.

Vos, con todas tus ganas de vivir,

con tus claros ojos negros,

con tu pelo al viento, suelto,

libre.

Me llamaste.

Oí tu voz

y sentí mío de nuevo al tiempo

y mío el camino

que me alumbran tus ojos

y me señalan tus manos.

Fue entonces que llegaste,

cuando ya no te esperaba.

martes, 4 de diciembre de 2007

Fairuz



Me gustaría mucho poder dar una traducción, pero no está a mi alcancé. De todos modos se trata de una gran cantante libanesa y a mí me gusta mucho su voz y la melodía. Además tengo otra razón muy poderosa:Ixquic* me lo ha pedido. ¿Cómo podría dejar de complacerla?

domingo, 25 de noviembre de 2007

J. Brel: "Ne me quittes pas"



"No me dejes", es el título de esta canción de Jacques Brel. Pongo el texto en francés. Y luego una traducción que he hecho a la carrera.

Ne me quitte pas
Il faut oublier
Tout peut s'oublier
Qui s'enfuit déjà
Oublier le temps
Des malentendus
Et le temps perdu
A savoir comment
Oublier ces heures
Qui tuaient parfois
A coups de pourquoi
Le cœur du bonheur
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

Moi je t'offrirai
Des perles de pluie

Venues de pays
Où il ne pleut pas
Je creuserai la terre
Jusqu'après ma mort
Pour couvrir ton corps
D'or et de lumière
Je ferai un domaine
Où l'amour sera roi
Où l'amour sera loi
Où tu seras reine
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

Ne me quitte pas
Je t'inventerai
Des mots insensés
Que tu comprendras
Je te parlerai
De ces amants-là
Qui ont vu deux fois
Leurs cœurs s'embraser
Je te raconterai
L'histoire de ce roi
Mort de n'avoir pas
Pu te rencontrer
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

On a vu souvent
Rejaillir le feu
D'un ancien volcan
Qu'on croyait trop vieux
Il est paraît-il
Des terres brûlées
Donnant plus de blé
Qu'un meilleur avril
Et quand vient le soir
Pour qu'un ciel flamboie
Le rouge et le noir
Ne s'épousent-ils pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

Ne me quitte pas
Je ne vais plus pleurer
Je ne vais plus parler
Je me cacherai là
A te regarder
Danser et sourire
Et à t'écouter
Chanter et puis rire
Laisse-moi devenir
L'ombre de ton ombre
L'ombre de ta main
L'ombre de ton chien
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas.

No me dejes
Hay que olvidar
Todo se puede olvidar
Lo que huye ya
Olvidar el tiempo
De los malos entendidos
Y el tiempo perdido
Quién sabe cómo
Olvidar esas horas
Que a veces mataban
Con golpes de por qué
De felicidad al corazón
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

Te voy a ofrecer
Perlas de lluvia
Venidas de un país
En donde no llueve
Yo abriré la tierra
Hasta después de mi muerte
Para cubrir tu cuerpo
De oro y de luz
Voy a fundar un dominio
En que el amor será el rey
En que el amor será la ley
Y tú serás ahí la reina
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

No me dejes
Te voy a inventar
Palabras insensatas
Que vas a entender
Y te hablaré
De esos amantes
Que vieron dos veces
Incendiarse sus corazones
Te contaré
La historia de ese rey
Muerto por no haber
Podido encontrarte
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

Seguido se ha visto
Volver a surgir el fuego
De un antiguo volcán
Que lo creían demasiado viejo
Y parece que hay
Tierras quemadas
Que dan más trigo
Que el mejor de los abriles
Y cuando llega la noche
Para que el cielo brille
El rojo y el negro
Acaso no se casan
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

No me dejes
Ya no voy a llorar más
No voy a hablar más
Me voy a esconder aquí
Para mirarte
Bailar y sonreir
Y escucharte
Cantar y luego reir
Déjame que me vuelva
La sombra de tu sombra
La sombra de tu mano
La sombra de tu perro
No me dejes
No me dejes
No me dejes
No me dejes

martes, 20 de noviembre de 2007

Mi más bella historia de amor



Esta es una de las canciones que más me gustan de esta hermosa mujer: Barbara.

Se las doy aquí para que a los que no saben el francés les de ganas de aprenderlo.

martes, 6 de noviembre de 2007

El cuarto cerrado de Zangwill

Viví algunos meses en una extraña calle de Jerusalén. Queda enfrente de Yad Vashem, en lo alto de Shderot Hertzel. La calle se llama Israel Zanwguill, se pierde hacia el fondo en dos brazos (era así en 1970), la casa que habité estaba suspendida en una orilla escarpada, desde mi ventana se contemplaba toda la ciudad. Como muchas calles en Jerusalén llevan el nombre de algún personaje importante del Movimiento sionista, nunca manifesté mayor curiosidad por saber quien era. Alguna vez inquirí sobre él entre mis conocidos, nadie supo darme alguna información. Pensé simplemente que no tenía alguna importancia. Y nunca más volví a preguntar por Israel Zanwguill.

Me fui de Jerusalén, volví a Francia. Durante algunos años estuve viviendo en París y me alejé obstinadamente de todo lo que pudiera recordarme Israel. En realidad, seguí siempre ligado pues mi mejor amigo sigue yendo y sigue dándome noticias de los amigos que se quedaron allá. Así que me fui también alejando de cualquier posibilidad de encontrarme con ese nombre que apenas me había intrigado.

No obstante ese nombre hubo de haberme intrigado mayormente, pero no fue así. Un amigo de origen uruguayo, con quien conversé mucho y con quien realicé la última entrevista que diera nuestro gran premio Nobel centroamericano, Miguel Ángel Asturias, que publicamos en en Cuadernos Hispanoamericanos, unos meses después de su fallecimiento. Pues este amigo, Samy Gordon, puso en mis manos un ejemplar del Aleph. Entonces nos dedicábamos a sacarle todo el jugo a “Las ruinas circulares” cuento incluído en Ficciones, aplicándo métodos de análisis heredados de la fenomenología heideggariana y también otros venidos del estructuralismo europeo y de los formalistas rusos. Así que devoré el Aleph sin reparar que en uno de esos cuentos tan apasionantes del argentino se mencionaba a este escritor inglés. Es hoy releyendo el Aleph que me topé de nuevo con el nombre y me reproché mi poca curiosidad de entonces. No es que lo redescubra hoy.

Entre mis tareas en la biblioteca en que trabajo, es poner orden en las estanterías. Cuando realizamos esta obligación no reparamos mucho en los nombres de las obras, ni en el nombre de los autores, lo hacemos casi automáticamente para ganar tiempo que nos permita ir a otras tareas más gratificantes. Una vez un libro se me cayó misteriosamente de las manos. No suele ocurrirme. Era "El Gran misterio del Bow” de Israel Zangwill. Leí en la cuarta de portada una nota muy sintética en la que se dice sin dar mayores detalles que se trata del primer “cuarto cerrado” de la novela policíaca y elogia su refinado estilo.

Tal vez este sea el único privilegio de un bibliotecario, poder en ese momento tomar el libro y ponerlo de lado y llevárselo a su casa para leerlo tranquilamente. No voy a hacer ningún comentario. Apenas diré que sí vale la pena su lectura. A los que les gusta el estilo refinado y la novela de investigación policial ahí tienen un paradigma. Borges entendía de eso, le pueden hacer confianza. En el cuento del Aleph, “Abenjacán el Bojarí, muerto en su laberinto” dice:

“—No multipliques los misterios —le dijo—. Estos deben ser simples. Recuerda la carta robada de Poe, recuerda el cuarto cerrado de Zangwill”.

lunes, 5 de noviembre de 2007

La biblioteca y su laberinto

El azar de mi vida me llevó a visitar muchas bibliotecas. Algunas de gran renombre y disputándose con otras la primacía en el número de volúmenes contenidos. A la primera que entré fue a la Municipal de Santa Ana. La entrada a ese lugar central en mi vida la narro en una novela aún ausente de toda biblioteca. Les pongo aquí ese pasaje:

“El ruido de las puertas batientes y apersianadas de la Biblioteca Municipal produjo furibundas miradas en los ancianos que venían a leer los periódicos ahí. Al pronunciar mis “buenas días” me di cuenta de que en ese lugar el silencio era más frágil que en cualquier otro de Santa Ana y de que a los viejitos no les gustaba la gente educada. Sus miradas fueron severas y ninguno respondió mi saludo. Estuve a punto de creer que una vez más mi padre se había equivocado, allí podían entrar sólo los viejitos. Esos mismos viejitos que seguían mirándome como si ante ellos estuviera parado el mismo espectro del comunismo que había dejado de pasearse por Europa y comenzaba su tournée por Centroamérica en la misma sala de lectura municipal. Esta comparación es mero anacronismo, entonces aún no tenía noticia de El Manifiesto. Pero tal fue su mirada que no me imagino frente a qué otra aparición se hubiesen espantado tanto. En mi mente un enorme y silencioso “puchica” se dibujó de miedo y confuso”.

El señor que oficiaba allí como bibliotecario se convirtió en un inapreciable guía y lo he sentido siempre presente a lo largo de tantos años en los que me he ausentado de mi ciudad. Su amable disposición, su atenta actitud, su paciencia conmigo son un recuerdo imborrable de mi adolescencia.

¿Quién iba a decirme que después de haber ejercido tantos oficios iba a terminar trabajando en una biblioteca municipal? Hasta hace muy poco estábamos muy orgullosos del fondo del que disponíamos. No nos contentábamos de lo exiguo del espacio, nada que ver con otros modernos edificios u otros antiguos de gran renombre. Situado en un segundo piso impide el acceso a muchos posibles lectores. En lugar de darnos nuevas instalaciones las autoridades nos han modernizado el mobiliario. Este bien vino aparejado con un mal. Por los cambios de personal llegó una persona de una extraña secta que Borges describe en su célebre cuento “La Biblioteca de Babel”, “Otros, inversamente, creyeron que lo primordial era eliminar las obras inútiles. Invadían los hexágonos, exhibían credenciales no siempre falsas, hojeaban con fastidio un volumen y condenaban anaqueles enteros: a su furor higiénico, ascético, se debe la insensata perdición de millones de libros”. En nuestro caso no fueron tantos, pero sí volúmenes esenciales en toda biblioteca. Clásicos fueron echados de los estantes, un ejemplo Blake. Otro, Góngora. No sigo, es inútil lamentarme.

Pero la concepción de esta persona no es suya, no es exclusivamente suya. La cultura es muy engorrosa, pesada, hasta superflua para ciertas capas de la población. La literatura que implica un esfuerzo es inútil. La función del arte tiene que ser la diversión. Para qué darle a la gente lo mayores angustias existenciales. ¿Acaso no bastan con las que le entrega la vida de todos los días? Lo mejor es apartarle de esas angustiantes preocupaciones y divertir a la gente.

No niego que la dimensión distractiva o amena de la literatura sea necesaria. Pero el dogmatismo que se ha apoderado de las casas editoriales, de las redacciones de los medios y de muchos escritores y artistas está adquiriendo dimensiones tales, que hay poca cabida para le reflexión. El mundo se ha vuelto más complejo, su forma laberíntica es cada vez más visible. No obstante en vez de buscar la salida, alegremente nos vamos internando hacia el lugar donde no duerme el monstruo. Algunos piensan que ese monstruo es el consumismo, que ha resultado de un sistema que producción de mercancías, cuya funcionalidad se agota de inmediato para que aparezca otra, más otra. Es el reino de lo desechable.

Como en este mundo todo se valora a través del dinero y todo adquiere un precio, todo tiene que entrar en el mercado y tomar la forma de una mercancía, de una mercancía moderna que puede botarse a cualquier instante, porque ha envejecido no en sí, sino enfrente a lo permanentemente nuevo. El valor es meramente temporal. Esta mercantilización de todo, en donde los hombres son también desechables, ha desaparecido el valor de lo que permanece, de lo que adquiere su indiscutible altura con el tiempo. Es por eso que incluso las instituciones culturales se administran con ese criterio de permanente renovación, como si fueran la estantería de un supermercado en donde se venden las frutas y las verduras. Si acaba de salir, es bueno. No hay otro criterio. Claro que esto es sólo la superficie del fenómeno.

Porque esta ideología se sustenta en el fin supremo del mundo de la mercancía, el beneficio. Si no produce beneficio no es bueno. Todo lo que produce beneficio, todo lo que tiende a la acumulación del capital y su puesta en valor es lo que adquiere respeto. Se convierte en valor en sí. La permanente renovación mercantil persigue este fin. Es difícil, muy laberíntico escudriñar cuál es el hilo que une esta busca desenfrenada del beneficio y la actitud de destrucción de libros de la nueva jefa del sector de Adultos de mi biblioteca municipal.

Este enigma es absoluto, apasionante. Plantearlo no implica su solución inmediata, pero este planteamiento es necesario. Se trata de algo que puede ayudarnos a encontrar la salida del laberinto actual. Pero la solución de todo enigma es menos apasionante que el enigma mismo. En realidad la solución parece siempre muy sencilla. Demasiado sencilla.

sábado, 3 de noviembre de 2007

Un vals vienés en marimba
es un vals y no lo es.

Como una pena
bien puede caer en el fondo
como en el fondo caen las piedras
pero mi pena

¡Ay! Cuando yo quiero hablar de mi pena
es un tetunte que retumba en mi tapesco.


Y si te digo que mi pena
es un negro tren que abre heridas en mi pecho.
Es una pena en jean’s

Es como si dijera
que un tenguereche se ha perdido en una acacia.
Pero el vértigo de un tenguereche
sólo
florece en una ceiba.

Entonces mi pena
es una pena en huipil.

Porque los Progenitores, los Creadores
y los Formadores
en la oscuridad
cuando faltaba poco para que el sol
la luna y las estrellas aparecieran
sobre Ellos
en esa oscuridad materna
reunidos, congregados en consejo
cuando aún ignoraban qué entraría en la carne
de los hombres
y estaban suspendidos en el péndulo
del presente absoluto
Ellos Tepeu y Gucumatz
tuvieron noticia
de las mazorcas amarillas y de las mazorcas blancas

Nuestro dolor nace de la tierra
y se desgrana
nuestras manos son cunas que tiemblan
brotan de la grama
y descubren de nuevo la tiniebla
el maíz se desangra

Y nuestra tierra es hermosa
abundante en mazorca
amarilla blanca

Y hay sabor en nuestra sangre
de zapotes y de nisperos
de jocotes, de anonas, de nances
de cacao y de miel

Somos del pueblo de Paxil y de Cayalá

Así lo han dicho

De maíz amarillo y de maíz blanco
se hizo su carne
de masa de maíz se hicieron
los brazos
de masa de maíz se hicieron
las piernas
Sólo fueron hechos y formados
por obra de encantamiento
No conocieron vientre
no eran de tierra
Sólo por prodigio

Y cuando en Ciguateguacán
al borde del Tecana
la vida metía
saltos de rana en mi pecho
y el tiempo
¡Oh! cascabel de mis ensueños
se arrastraba lento
sin encontrar su círculo
ni piedra fresca
ni tronco de cedro
y se refugiaba en el sabor
agridulce de un tamarindo
en sombra
para poder dejar sus horas
en zompopero negro

Entonces en Ciguateguacán
al borde del Tecana
fui hecho fui formado
sólo por prodigio
por obra de encantamiento
y mis ojos tocaron
y agarraron las cosas
mi mano sintió
el perfume del clavel
y fue ahí donde mi alma
dio sus más fuertes
caitazos de inocencia

París, febrero de 1976.



 
Blog asistido por YoHagoWeb, el blog de las chapuzas para webmasters principiantes