Estimados amigos y colegas:
jueves, 12 de marzo de 2009
Asociación Teatral Escenario
Estimados amigos y colegas:
martes, 3 de marzo de 2009
Vocabulario y las estatuas chinas
Perista, en lengua de germanía, se le llama al que « comercia con objetos robados a sabiendas de que lo son ». Es como lo señala el diccionario académico. Resulta que conocí este vocablo de mera casualidad. Pero ignoraba totalmente cómo se le llamaba a esa gente en lenguaje culto y jurídico. Hoy lo pregunté en el Foro de español del Instituto Cervantes. Una amiga me respondió dándome incluso el artículo del Código Penal de España. Aquí les va:
Existe el delito de receptación en el Código penal español. El artículo 298 lo tipifica así:
1. El que, con ánimo de lucro y con conocimiento de la comisión de un delito contra el patrimonio o el orden socioeconómico, en el que no haya intervenido ni como autor ni como cómplice, ayude a los responsables a aprovecharse de los efectos del mismo, o reciba, adquiera u oculte tales efectos, será castigado con la pena de prisión de seis meses a dos años.
2. Esta pena se impondrá en su mitad superior a quien reciba, adquiera u oculte los efectos del delito para traficar con ellos.
Mi amiga agrega: « Por lo tanto, es sinónimo de perista, receptador ». Su amabilidad es infinita y buscó pues más y vean lo que más tarde agregó:
« Supongo, Carlos, que conocerás (aunque sea de lejos) al topetero. Ya sabes, el que se dedica a topetear. No sabemos si tendrá algo que ver con el topista que, en germanía, es el que roba haciendo saltar las bisagras (topes) con una palanca.
Otro pariente de los anteriores es el carduzador, que también en germanía es la persona que deshace y transforma la ropa robada a fin de que no sea reconocida. Se pasa la vida carda y descarda. ¡Pero qué trabajo tiene este hombre! Digo yo: ¿No sería mejor que se metiese a sastre directamente?
¿Y el cangallero? Este es el primo minero que, cuando sale de la mina, pesa un poco más que cuando entró al turno. ¡Vamos! Que el trabajo le engorda.
Finalmente, otros allegados son el cachinero, que vende cachi de todo en su tienda o cachinería, y el reducidor, que es aquel individuo capaz de reducir a moneda cualquier objeto que se le ponga al alcance del garfio.
Son una familia muy hacendosa. ¡Un modelo a seguir!
Me pregunto si se les llamará peristas por la *periscia que demuestran en la captación, valoración y posterior venta de objetos robados. ;-)
Más saludos.
Rosa ».
Tal vez sea que Matías Romero oyera en el Penitenciario de Santa Ana esa palabra y la puso en su Diccionario de Salvadoreñismos y luego o quizá antes la propuso para el Diccionario de la Academia. La palabra está allí :
topetero, ra.
1. m. y f. El Salv. Persona que compra mercancías robadas.
Pues ni de lejos, ni de cerca conocía a los topeteros guanacos.
Estas averiguaciones las inicié por una razón muy sencilla. Resulta que a mediados del siglo XIX ingleses y franceses pillaron, saquearon un Museo de la China imperial. De ese pillaje llegaron dos estatuas que representan a un ratón y a un conejo a manos del costurero Yves Saint-Laurent y de su amigo Pierre Bergé. Este último ha puesto en subasta toda una serie de obras de arte y muchos objetos más para recaudar fondos. El gobierno de China ha reclamado siempre los objetos robados en aquel saqueo. Muchos los ha recuperado. Pagando a los peristas, topeteros internacionales.
Estas dos estatuas también las ha reclamado el gobierno chino. Una sentencia de un tribunal francés les negó a los chinos el derecho de reclamarlos...
El otro día escuché el argumento de Pierre Bergé, con gusto los devolvería, pero no puede hasta que la política de los derechos humanos no cambie en China y mientras no acepten que el Dalai se vaya a vivir en las montañas del Tibet.
Si tan generosos sentimientos lo albergan, se me ocurre que pues se trata de un robo, que se trata de objetos robados, que no ignoraba que eran objetos robados, ni él, ni los de Christies, ¿por qué los puso en subasta? Si este señorito cree que esas estatuas robadas no pueden volver al Palacio que las albergaba y ser apreciadas por los chinos que visitan el museo, porque el gobierno chino no respeta los derechos humanos, ¿por qué juzga que es digno que otro receptador internacional y ducho las meta en algún sótano para especular luego con ellas?
Pudo darlas también entre tanto al Museo de las Artes Primeras, en depósito. Pero creo que estas cosas tienen sus límites: la especulación.
Un chino evitó —al fingir la compra de estas estatuas— que salieran de Francia. El gobierno de China se dice dispuesto a negociar y recobrar las obras robadas.
martes, 24 de febrero de 2009
El Crátilo de Platón
Cuando bauticé este blog, pensé introducir algunas reflexiones sobre el diálogo platónico. Dar por lo menos un resumen. He fallado. Voy a ir reparando este yerro. Pero resumir un texto que ha sido comentado abundantemente, me parece ahora de poca utilidad.
Sobre el personaje real Crátilo se sabe muy poco. Aristóteles dice en su Metafísica que fue amigo de Platón y alumno de Heráclito. En la introducción del enlace que les ofrezco aquí van a encontrar algunos detalles suplementarios. Pero lo importante de este enlace es que ahí viene el texto.
Por mi parte pronto voy a publicar aquí un primer comentario. Pero en algunos artículos que he publicado aquí mismo sobre la naturaleza del signo lingüístico, me he referido al carácter arbitrario del signo lingüístico. Es muy difícil encontrar un término totalmente apropiado para lo que se desea señalar con este término. No me conviene tampoco convencional. De Saussure usó asimismo inmotivado.
En todo caso en mis artículos he tratado de mostrar que existe también en esto una doble naturaleza del signo. Pues si bien es cierto no existe un nexo necesario entre el significante y el significado, es decir, que no hay una relación de esencia entre uno y otro, que es lo que el lingüista ginebrino llamó la naturaleza arbitraria del signo. Me parece que una vez constituido el signo ya no se trata simplemente de un nexo, sino que de una íntima unión que los convierte a ambos, el significante y el significado, en una sola cosa y que esta unión obtiene carácter de necesaria. Esto significa que ni el significante, ni el significado tienen existencia autónoma, su existencia depende intrínsecamente uno del otro. Fuera del signo no existe ni significante, ni significado.
El Crátilo de Platón trata en gran parte de este tema y lo liga con la etimología. Aunque en ningún momento el griego menciona, ni puede hacerlo, las partes constitutivas del signo. Pero sostiene primero la coincidencia del sonido con la naturaleza de la cosa designada y luego en la segunda parte va a relativizar ante Crátilo lo que hizo aceptar a Hermógenes.
En todo caso el texto de Platón se considera como un texto fundador de los estudios sobre el lenguaje y el más antiguo en el mundo occidental. Personalmente pienso que algunos exageran al decir que su influencia llega hasta de Saussure. La ciencia ha venido justamente a poner fin al tipo de especulación que se inicia con este texto.
martes, 10 de febrero de 2009
Optimismo
¿de dónde venís a rastras?
¿en qué siglo tenebroso te vestiste de sombras?
Tu rostro no es horrible por demacrado.
Hay en tu mirada la tediosa ausencia de una chispa.
Tus ojos se apagaron cuando la eterna ceniza
fue cubriendo las sagradas mazorcas,
blancas y amarillas, que nos dieron carne y hueso.
Cuando un telón siniestro interrumpió
para siempre el gesto inaugural del sacrificio
en la alta piedra de pirámides antiguas.
Desde entonces
buscás la redención en el silencio.
Desde entonces en los surcos la guadaña
fratricida es el único arado
y la siega es tiempo estancado.
Sos irremediablemente terca.
Sos esos millones de hombres y mujeres
que se obstinan
en nombrar libertad el derecho a ser esclavos.
No.
Yo no voy a exaltar a un pueblo
que se empeña
en clavar sus ojos en el vacío,
que se obstina en embriagarse en la pequeñez
de sus ambiciones.
Porque eso somos.
Medrosos de mirarte la siniestra cara
que te dejó el tiempo.
Patria mía.
El hormiguero que te puebla
se ha merecido tener un ayer leyenda
y un hoy de fuga de la historia.
lunes, 9 de febrero de 2009
viernes, 16 de enero de 2009
Jandro en la Alianza Francesa

Alejandro Funes Velasco
Paris 2005 - 2007
En esta selección de fotos sobre Paris, es posible encontrar no sólo líneas, figuras geométricas y composiciones arquitectónicas.
También nos hallamos ante la búsqueda de un Paris que representa parajes solitarios, personajes borrosos y cierta rigidez, todo ello envuelto en un velo de belleza, asombro y nostalgia.
Paris ha atraído e inspirado generaciones de artistas en el desarrollo de su creación artística. En la fotografía Paris ha sido el sujeto y la musa de incontables artistas del lente como Atget, Kertész o Brassai, quienes durante la primera mitad del siglo XX fotografiaron sin descanso a los habitantes y a la arquitectura de Paris. Asimismo tenemos un buen número de artistas extranjeros creando y desarrollando su madurez profesional en Paris: Man Ray, Berenice Abbot, Steichen…
Dentro de esta tradición se inscribe esta muestra, que representa sólo uno de los temas fotográficos que el artista desarrolló en sus tres años de formación y exploración de su obra, truncada por su temprano e inesperado desaparecimiento físico.
El viaje en estas fotografías comienza con los trenes parisinos. A partir de ahí el recorrido nos lleva de la contraposición de líneas rectas y ondulantes, a exteriores e interiores; a claros y obscuros; a negros, blancos y colores; a puentes y túneles; o a árboles y rieles… Este viaje, inacabado aún, nos invita a adentrarnos no sólo en Paris, sino en toda la realidad que Alejandro palpó, vivió y retrató.
Fundación Jandro Funes Velasco. San Salvador, Enero 2009
sábado, 10 de enero de 2009
La primorosa voz
Subía sin prisa por la calle Monsieur le Prince, llegué ahí obedeciendo viejos itinerarios con los que seguía los pasos de Horacio, el de Rayuela. Recuerdo ahora que había justamente pasado por rue de Seine y había bajado hasta el río. Por supuesto la Maga no estaba... en realidad esta vez no hubiera sabido ni qué decirle. En otras le he contado las veces, las tantas veces, que leí en voz alta, para Puchi, su carta para Rocamadour. Puchi, un amigo, un argentino que conocí en Jerusalén y con quien soñé sin mucha lucidez en fundar un partido... Pero con Puchi nos propusimos hasta hacer negociosos... He sido inepto siempre para eso y él era... ¡No! Por aquí viene gente que lo conoce y bueno que sepan sólo que con las cadenas compact japonesas no nos fue tan mal. Por supuesto que nos quedamos muy lejos del Imperio comercial que desde allí íbamos a levantar. El Puchi me pedía que le leyera la carta de la Maga y desde las primeras líneas se echaba a llorar... y lo convenido era que no hiciera caso, que llegara hasta el final. Uno es amigo o no lo es.
Subía pues hacia el parque Luxembourg. Pero de repente reparo que en la calle hace falta algo entrañable, algo para mí íntimo. Vuelvo sobre mis pasos y constaté que la librería Hispano-americana ya no existe. La cerraron. Sí, ya sé que a todo le llega su hora, lo alcanza su fin. Pero ese pinchazo lo sentí muy fuerte y en ese momento no estaba conmigo nadie, un amigo o amiga con quien hablar mi tristeza, comentar este infortunio. Esto sucedió ya hace algunos meses. Escribo hoy como para sanar la herida. Antes ya he contado sobre mi primera compra en esta librería, en noviembre del 68.
__________
La librería la llamábamos: la librería española.
viernes, 9 de enero de 2009
Ignífugo...
(Del lat. ignis, fuego, y ‒́fugo).
1. adj. Que protege contra el fuego. Pintura ignífuga.
Se puede leer toda la noticia aquí. La diferecia entre una acepción y la otra es de talla. Nunca es tarde…
miércoles, 7 de enero de 2009
Entonces

Esta es la ruina de El Calvario después del terremoto. Ya sin su alta torre del campanario.
Entonces era cosa de salir
de la Tomas Medina
arrastrando el bolsón de lona,
pasar por el mercado,
fingir en el horno de la tarde
un apurado remachar
tablas y conjugaciones
y volar, volar, volar, volar.
Fue entonces que el campanario
se volvió la primera cima,
el mirador de enjambres
y de fustradas alas.
La memoria es ingrata.
He olvidado el nombre del mago,
del abracadabra de repiques
y colgadas en la cuerda
de la sonora campana
de la torre del Calvario.
El atrio era un teatro de gambetas
y zapatos hambrientos mostrando
la dentadura de tiburones
y la finta, el chut, ¡dale Garrincha!

Entonces era también salir
del atrio a las vitrinas chinas
de lozas, de arcilla y esmalte.
He visto en una de las vitrinas
de un Aladino de Siria
juntito al Mercado Central
la Lámpara de los Sueños
y la polvorienta Alfombra
de periplos para rodar mundo.
Fue entonces que por primera vez
el hechizo negro de ardientes ojos
volvieron ceniza todos mi ardores.
Anduve cautivo errante por calles
esperando la hora de la aciaga esquina.
Ignorante entonces que era sed de besos
mis locas ganas de cazar iguanas,
desalar insectos y morder mi labios.

Y luego me pasó lo que le pasa a todos.
Vinieron años de ceño fruncido
con cadenas de angustias y remordimientos
de males futuros y culpas ajenas.
Años certeros de puño de hierro
que me arrinconaron dentro de mi mismo.
Fueron años de uraños rencores
contra el mundo de plomo y soldados de carne.
Entrañables años de amores prohibidos,
de besos robados y largas miradas
de tierna locura y remordimientos.
domingo, 4 de enero de 2009
Variaciones XIII
Es cierto que tu voz la llevo adentro y que un trapito azul guardó hasta mí tu perfume. Los sentidos se sublevan contra la razón. Los nervios sacan sus alfileres para picotear mis sienes y se ofuscan contra mis inútiles bravatas de olvido.
¿Pero cómo se puede olvidar lo que se lleva en la sangre, lo que se ha embreñado entre las venas hasta volverse raíz de la existencia? ¿Cómo expresar este tormento? ¿Cómo callar cuando tu ausencia deja diligentes ramalazos en mi costado? Tu ausencia es tan profunda y tan hiriente en mi carne, que ya no sé qué es lo que riñe en mi cuerpo.
viernes, 26 de diciembre de 2008
Variaciones II
sábado, 20 de diciembre de 2008
Variaciones X
Ahí la mano es lenta, cada instante se inventa incertidumbres de inextricables cruces. No existen caminos, la duda, el extravío son las cimas. ¿Para qué buscar horizontes en el nácar? El amor no busca la razón, la pierde para encontrarla en el detenido tiempo de las caricias. Tu piel será siempre la fuente de la insensata tenacidad de mis yemas.
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Un tesoro
Thesaurus (ISSN 0040-604 X) es la revista del Instituto Caro y Cuervo de Colombia. Abarca los campos de la lingüística y la literatura, tanto en lengua española como en lenguas indígenas americanas. Su énfasis en la evolución y desarrollo de las tradiciones culturales occidentales y americanas, evidencia una vocación universal. Se publicó de manera ininterrumpida desde 1945 hasta 1999.
El presente espacio recoge en su integridad los 54 tomos digitalizados para su consulta y hace posible las búsquedas a través de las cuales accederá al notable corpus de trabajos científicos. El proyecto es fruto de una colaboración entre el Instituto Caro y Cuervo y el Instituto Cervantes, instituciones que han hecho posible esta edición electrónica que presenta el Centro Virtual Cervantes.
He recibido hoy esta información de parte del Instituto Cervantes de España, me apresuro a comunicarla aquí para mis lectores. Me parece una fuente importantísima para estudiantes y profesores de literatura y filología. Para ir pulse en Thesaurus.
martes, 16 de diciembre de 2008
Variaciones VII
La lluvia cambia de rostros, sus tormentosos avatares persiguen la sorpresa, miente, mi niña, miente, cuando se presenta como fino manto que quiere envolverte. La lluvia también quiere robarte, llevarte lejos. ¿No sentís acaso que en cada gota esconde un beso? La lluvia te ciñe más fuerte que el viento. Prefiero que te escondás en los almanaques, porque el tiempo, al fin de cuentas, no miente cuando se viste de círculo y te aprieta la cintura y te roba.
viernes, 12 de diciembre de 2008
Variaciones V
Tal vez tenga razón el poeta argentino, que el pecado más grande es no ser feliz. Para eso nos soñaron. Y mi pecado es tener celos de tu sombra. Quizá sea el origen de todas mis faltas, de todos mis tropiezos, de mi pecado más grande. No tengo andenes, ni veredas, ni arriates, ni árbol que marquen mis recuerdos. ¿Feliz? La alegría no siempre es fausta. A veces es simplemente carnavalesca, enmascarada, caratulera. No puedo ponerme ese antifaz. Si a veces lo que me puebla es miedo. Del pájaro, que viene de lejos a pararse en la rama más alta del castaño, enfrente de mi ventana, negro y agorero. Miedo de la solitaria estrella que me llena de dudas si aún es azul el cielo. Espantoso, aterrador el hormigueo que me sube desde los pies, porque he visto en alguna parte, fugaz, una silueta perderse entre sombreros, paraguas y capas. Y sé perfectamente que no sos vos la que me huye.
La existencia se cubre de tiempo y de espacio. Todo nos aleja, los relojes y los almanaques. No son los sombreros, ni las capas de alguna estrecha y antigua calle de París. Vos recorrés otros lugares, tus pies ligeros dibujan en el suelo cadencias de otras tierras y marcan ritmos de címbalos, cítaras y crótalos. Y tu sombra siempre te persigue, siempre a tu lado, perfecta.
sábado, 6 de diciembre de 2008
el amor es más fuerte que la muerte
No sé si ya he contado esto alguna vez en alguno de mis blogues. Resulta que Roberto Armijo perdió un ejemplar de la Biblia en la traducción de Valera. Es lo que recuerdo. Recuerdo también que me acusó de habérsela güeviado. La pérdida ocurrió en la oficina de la representación del FMLN, en París. En esa época todos los salvadoreños entrábamos y salíamos a nuestro antojo y no solamente los salvadoreños. Roberto nunca me lo dijo en la cara, lo decía a mis espaldas. El se había tragado el cuento de que los santanecos somos malos y peor si somos del Barrio La Cruz (algo así dice Dalton que existe en Santa Ana, no sé a qué barrio se refiere). En todo caso, no le gustaba quedarse solo conmigo en el local.
Una vez tuvo una crisis muy fuerte de asma y lo internaron en el Hospital Universitario. A pesar de nuestras divergencias, las teníamos en muchos campos, fui a verlo, pues siempre le guarde cierto aprecio. El se sentía muy mal. Me confesó entonces que se sentía muy cerca de la muerte. Entre esto y otro, Roberto puso su mano ya muy débil sobre la mía y me dijo: "Carlos, decime francamente, ¿fuiste vos quien me güevió la Biblia de Valera? Mi respuesta lo dejó perplejo. Evidentemente le dije que no, no le había robado su biblia. "¿Entonces quién, hermano, quién? Si de todos los vagos que venían al local, el único que podía apreciar el valor de esa traducción sos vos, el único al que podía interesarle el libro, sos vos". Claro que sus palabras me sonaron muy elogiosas, pero le insistí y le dije que podía irse tranquilo al otro mundo, que no había sido yo el autor del hurto. "¡Puta, vos, ya me estás echando!" Y se pegó una carcajada que terminó en un rosario de tosesitas asmáticas. A causa de eso, vino una enfermera a regañarme, me prohibió que le contara chistes procaces al enfermo.
Bueno, ahí hicimos paces y repaces y aclaramos algunos malosentendidos y algunos bienentendidos. Esta escena me vino hoy al recuerdo. Por una razón muy sencilla. No tengo en casa un ejemplar de la Biblia en castellano, el único que tengo es en francés. Hoy buscaba un texto del Cantar de los Cantares. No lo encontré, siempre me ha pasado. Siempre que busco eso me ocurre que faltan algunas páginas en el ejemplar en mi posesión. Me ocurrió lo mismo hoy, mi ejemplar se interrumpe en la página 930 y se renueva en la página 993. En esa páginas ausentes están los Cantares. Solo queda el final de la obra del rey Salomón.
Ahora, hoy, frente a la pantalla de mi computadora he vuelto a buscar el Cantar de los Cantares: vean lo que me arroja el sitio donde figura la Biblia: "The system cannot find the file specified". Ustedes saben que no entiendo el inglés, bueno, ahora lo saben. Entiendo que no puede el sistema encaminarme hacia el fichero especificado... ¡Hay conjuro! Pero soy testarudo y he encontrado otro sitio que me permitió llegar a ese libro.
Lo que buscaba hoy eran estos versos, para enviárselos a mi amada:
« Aparta de mí tus ojos,
porque ellos me doblegan ».
No sé si esta sea la mejor traducción. En todo caso no recuerdo la traducción (tal vez no fue la traducción, sino que el texto en hebreo) que me impresionó por su belleza. Es posible que si se omite el pronombre "ellos" ya se mejore el texto.
Aunque ahora que me senté ante la computadora fue para verificar en castellano otro verso que leí en mis incompletas Santas Escrituras. En la versión francesa dice así:
"Fort comme la Mort est Amour;...".
Hay algo que me molesta en esta traducción. En realidad se trata de cuestiones culturales, las mayúsculas me parecen innecesarias, pero es lo de menos, aunque tal vez no. Esto personifica tanto a la muerte como al amor, pero hay un detalle gramatical que pesa más aún, es la ausencia de artículo ante Amour. El concepto me parece que puesto así se latiniza o se heleniza (como prefieran), de alguna manera se le inserta en una tradición de Amor (Cupido) que a claras vistas no puede tener el texto hebreo que tiene otra tradición y otros parámetros.
La traducción castellana que me he conseguido en la red mundial de computadoras, reza así:
"fuerte como la muerte es el amor; … »
Como ven no hay mayúsculas y aparece el artículo determinado que le da un sentido mucho más terrenal, mucho más carnal, que el símbolo griego o latino. Esto que estoy escribiendo me ha traído al recuerdo un pasaje del libro del filólogo alemán Erich Auerbach, "Mímesis". En ese pasaje trata de la crítica que se hizo de las Santas Escrituras sobre la representación de la sublimitas y de la humilitas, "desde la época de los Padres de la Iglesia (es el caso especialmente de San Agustín...) sobre la fusión de las dos nociones, en la que veían un rasgo característico de las Sagradas Escrituras". Afirma Auerbach que los padres de la Iglesia partían del hecho que la palabra divina se ocultaba a la sagacidad de los sabios y de los astutos y se revelaba a los pequeños y del hecho de que Cristo no eligió entre los doctores a sus discípulos, sino entre pescadores y otra gente sencilla. No obstante estas consideraciones no eran totalmente estilísticas, éstas tomaron su importancia cuando el cristianismo progresó y cuando los textos sagrados y la literatura cristiana en general se encontraron expuestos a la crítica de paganos cultos. Estos descubrieron horrorizados que textos escritos, en su concepto, en un lenguaje "imposible y bárbaro, en una ignorancia absoluta de las categorías estilísticas" debían contener las más sublimes verdades. "Esta crítica tuvo un éxito considerable— nos dice Auerbach— tanto más que los Padres de la Iglesia se esforzaban lo más seguido —mucho más que no lo hicieron los más antiguos textos cristianos— de conformarse a la tradición estilística de la antigüedad". Se refiere justamente a la antigüedad latina y helénica.
Pero el párrafo que me vino al recuerdo es el siguiente: "Pero estas críticas les abrieron los ojos y les hicieron ver la grandeza específica de la Santa Escritura, es decir, que ésta había creado un género completamente nuevo de sublime, que no excluía, sino que incluía lo cotidiano y lo bajo, de suerte que se veía realizarse en su estilo como en su contenido la unión estrecha de lo más bajo con lo más elevado".
Tal vez sea por influencia de esta lectura que me han molestado las mayúsculas y la ausencia del artículo en la versión francesa, por lo mismo que he anotado, hay una latinización del texto o helenización, como prefieran, pero que le introduce algo que le es totalmente ajeno. Mientras que la versión castellana que tengo en manos no cae en ese pecado estilístico.
Me gustaría ahora poder tratar de esto con Roberto Armijo y volverle a decir que esté en paz, no fui yo quien le güevió su biblia. Aunque les voy a ser sincero, he escrito esto pensando en otra persona, que me ha hecho sentir que el amor es más fuerte que la muerte y que sus ojos, sus ojos...
