El autor de este blog agradece la reproducción total o parcial de los materiales aquí publicados siempre que se mencione la fuente.
.

viernes, 31 de octubre de 2008

lunes, 20 de octubre de 2008

Rosa

¿Dónde está la rosa,

amigos míos?

Se marchitó la rosa,

la niña de la aurora.

No digas:

Así se marchita la mocedad.

No digas :

Así es de la vida la felicidad.

Dile a la flor:

perdón, lo siento.

Y muéstranos

una azucena.


S. N. Pushkin

jueves, 16 de octubre de 2008

Una furtiva lagrima




Hace ya muchos años una tarde escuché por primera vez esta aria, fue por la radio y la cantaba Mario Lanza. No sé cómo explicarlo, pero sentí que algo le faltaba a la interpretación del que acababa de figurar en una película protagonizando al gran Enrico Caruso. Ignoraba entonces que existían otras interpretaciones, ignoraba todo de la opera. Traté de expresarle a mi padre mis sentimientos sobre lo que acababa de oír. Unos días después mi padre me llamó, me sentó en una taburete bajo y me dijo:

—Escuchá lo que viene.

Por la radio salieron los chirridos de un disco que parecía rayado y luego se impuso la música y de repente la voz de Caruso, cantando “Una furtiva lagrima”. Mi emoción fue grande, algo inexplicable y profundo. Luego pasaron unas canciones napolitanas interpretadas por el más grande tenor de todos los tiempos.

También ahora soy incapaz de poner en palabras la substancial diferencia entre las dos interpretaciones, la de Lanza y la de Caruso. Es la voz, por supuesto. Pero en esa voz hay un dramatismo que me agarra por las tripas. En mi casa nunca tuvimos un tocadiscos. Para oír discos iba a casa de mis primas o a la Radio “Tropical”, donde me permitían entrar y salir a mi antojo. Fue solamente en Moscú que pude comprarme un tocadiscos y elegir la música que quería escuchar. Fue pues con esa escasa cultura musical que me puse a escudriñar a los grandes músicos europeos. Fui descubriendo los nombres y sus composiciones casi al mismo tiempo. Nadie me explicó en qué consiste una sonata, ni una fuga, ni una sinfonía. Compraba los discos a partir de las conversaciones que escuchaba entre mis compañeros de la Universidad, sobre todo chilenos y argentinos. Pronto fui al Bolshoi a oír una opera de Nikolai Rimsky-Korzakov, “Sadko”. Me impresionó todo el aparato de la puesta en escena y me quedé apabullado. Volví muchas veces al Bolshoi, los estudiantes de la Universidad “Lumumba” tuvimos el privilegio de poder comprar sin cola de espera entradas para una cantidad ilimitada de espectáculos de las principales escenas moscovitas. Privilegio que aproveché. Asistí a muchos conciertos en la Sala Chaikovski (la del Conservatorio), fui al teatro experimental de la Taganka, al Teatro Artístico, en el que se estrenaron las piezas de Anton Pavlovich Chejov.

Fue ya en París, cuando una noche escuchando la radio France-Musique, descubrí la interpretación de “Una furtiva lagrima” de Beniamino Gigli. Dos horas y media en la que narraron la vida de este tenor y sus mejores interpretaciones. Las grabaciones eran de los años treinta, pero ya existían las técnicas para depurar las grabaciones de todos los parásitos dejados por el tiempo. De todas las interpretaciones que he escuchado de esta pieza, es la de Gigli la que prefiero.

Tarde

Me han dado ganas perecederas

de acurrucarme a la orrilla de esta tarde

para sentir en mi piel

que no cabe en mi estrecho esqueleto

la orfandad

de mis atisbos.

Porque te busco

en el roce que necesita mi hombro

para sentirme entero.

Esta tarde es una tarde cualquiera

en que la ausencia

es lo más humano que tengo.

No me importan las palomas

ni los perros callejeros,

no me consuela

que los días se acaban

como los caminos en el ocaso.

domingo, 12 de octubre de 2008

Patricia Kaas



¿Quién sabe si esta vez te gusta?

De repente aparecieron en los postes del alumbrado eléctrico de París y de muchas ciudades aledañas carteles con un nombre : Patricia Kaas. Sin nada mas que ese nombre. Estuvieron durante un mes, más o menos. Luego desaparecieron y en vez pusieron tal vez los carteles anunciando las funciones anuales del circo Pinders.

Resistí, como siempre trato de hacerlo, al efecto publicitario. No inquirí sobre ese nombre, ni busqué en las carteleras más información. Una vez, quizá en un programa de televisión de variedades, alguien pronunció su nombre y vi aparecer una muchacha de aspecto frágil, con una profunda tristeza en los ojos. Empezó a cantar acampañada por una banda muy discreta en el fondo del scenario. Su voz rajada, su voz baja, su voz entró en mí sacudiéndome. Pensé esta muchacha podrá si sigue cultivándose suplantar a la misma Edth Piaf.

Por el momento, Patrcia Kaas ha llevado su carrera muy a su manera, muy caprichosamente, cantando lo que se le antoja, sin ceder a nadie. Se ha callado por muchos años. No sé cuáles han sido sus motivos. Oí que eran personales, tristezas profundas, tempranas melancolías. No sé. De repente volvió, conservó su voz, las mismas ondulaciones, su carácter.

Les he puesto dos canciones interpretadas por Patricia Kaas. Espero que recuerden su nombre, sobre todo su voz.

sábado, 11 de octubre de 2008

La mentira piadosa que me hizo Monseñor.

Siempre he pensado que nuestra vida se juega por la casualidad de un encuentro o de un desencuentro. He visto destinos que cambian de rumbo porque alguien estuvo allí, en el momento justo. No quiero decir que sean solamente los encuentros los que le dan un viraje brusco a nuestras vidas, a veces, se me antoja, se trata de una lenta, paulatina acumulación de pequeñas cosas que nos ocurren que van ladeando nuestras vidas.

Hace unos días sostenía una conversación con un amigo. Le dije algo sobre los jesuitas, no recuerdo exactamente qué. Pero venía en nuestra conversación pues convenimos que esta congregación tiene en nuestra vida política y económica una influencia que va mucho más allá de su importancia numérica. Ellos muy cristianamente se dedican a darle educación a los ricos de nuestro país y los preparan para manejar sus asuntos o los asuntos de los aún más ricos que ellos. No sé si se han propuesto desafiar el adagio de Cristo, “Es más fácil que un camello...”. En realidad esto me está alejando del tema... Lo que quería contarles es un encuentro con un cura jesuita en París a finales de los años sesenta.

Acababa de llegar a París, sin mucho encima y los bolsillos totalmente vacíos. No hablaba ni una jota de francés. Llegaba de Moscú. Mis últimos días en Moscú los pasé en la calle Petrovska, en el numero 38. Se trata de una prisión, una antesala de largos viajes. En otra ocasión les daré detalles. En todo caso, salí de esa cárcel escoltado y las manos vacías. No tenía petate donde caerme muerto o por lo menos para echarme a dormir algunas horas en paz. Resulta que comencé a hacerme de amistades, de las que se presentaban, de todo tipo, de las que deambulaban en el famoso Barrio Latino. Muchos me sirvieron de guía, algunos me ayudaron a vestirme, otros me indicaban donde se podía comer barato o eventualmente gratis, algunos me indicaron alguna dirección para un trabajo eventual. Mi pasaporte estaba ya vencido, no daré detalles sobre esto, lo contaré también, se trata de la mesquindad del cónsul de entonces Gallegos Valdez. Pero esto después, si se me olvida, dentro de algunos meses pueden recordármelo. El caso es que andaba pues buscando como regularizar mi situación en Francia. Algunos me aconsejaban pedir asilo, no lo hice entonces. Un amigo colombiano, un pintor recién llegado me contó como resolvió su problemas para obtener la famosa “carte de séjour”. Pues se había inscrito en la Escuela de Altos Estudios, en la sección de Bellas Artes y con esos papeles había ido a la Prefectura. Se propuso acompañarme a alguna universidad.

Todas las inscripciones universitarias estaban cerradas y de todos modos era menester una preinscripción. Fuimos pues a la Escuela de Altos Estudios, la mayoría de departamentos había cerrado inscripciones, quedaba sólo una sección que me venía al pelo, en la sección de Teología encontramos un curso sobre “Cristianismo bizantino y eslavo”. Rellené los formularios y me puse a esperar. La respuesta llegó casi al día siguiente, al 10 rue de l’Odeon. Había ahí una oficina de ayuda e información para los latinoamericanos. Uno podía además dar esa dirección y el empleado te guardaba la correspondencia. Solía pasar por las tardes, hablaba con el empleado y los otros muchachos que venían a buscar sus cartas sin el cheque esperado. Cuando llegó Gerardo (el pintor colombiano), ahora reside en Bélgica, le entregué los papeles y me explicó que con esos certificados tenía que ir a la Prefectura de París. Pero había un enorme “pero”. Resulta que la Prefectura exigía presentar un justificativo bancario u otro que atestiguara que uno era solvente. Pues ya estaba resignándome a entrar en clandestinidad. Mientras hablábamos, entró un señor que se puso a leer unos diarios. Era un cura. Había oído toda mi historia. Se me acercó y me dijo que podía tal vez ayudarme a resolver el asunto. Se presentó como el capellán de los latinoamericanos de la Compañía de Jesús. Me dijo que lo acompañara hasta su oficina que quedaba a algunas cuadras. Su español era correcto, tenía un ligerísimo acento.

En su oficina me explicó su plan. Te voy a dar una carta para la prefectura, voy a poner que nosotros te damos una beca de tanto y tanto, una suma que los va a satisfacer. Pero entre nosotros sabemos que no existe tal beca y que vas a tener que arreglártelas como puedas... Se trata de una mentira piadosa. Evidentemente acepté su propuesta.

Al día siguiente fui con Gerardo y otros amigos que querían acompañarme a la Prefectura. No estaban seguros que eso diera resultado. Querían por lo menos servir de testigos, por si acaso. Le entregué todos mis papeles, mi inscripción regular para un doctorado en Teología y la beca de la Compañía de Jesús. La señorita me pidió que me sentara a esperar. Gerardo estaba extrañado, pues generalmente había que volver al día siguiente. Estaba inquieto, pensó que habían detectado la maniobra. Pero al rato, unos quince minutos después, la misma señorita me llamó muy amablemente:

—Padre, acérquese, aquí le tengo ya lista su “carte de séjour”. Firme aquí padre.

Le sonreí angelicalmente, muy sacerdotal. Es lo que me imagino. Y salí con mis amigos de la Prefectura con mi flamante documento de residencia temporal. Luego cuando eso se supo en detalles en el Barrio, se les ocurrió ponerme de apodo, “monseñor”.

viernes, 3 de octubre de 2008

Ocho y medio - Nino Rota



He buscado esta música para vos.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Encuentro con Horacio Castellanos Moya

Les aviso que el miércoles 24 de septiembre, en la Casa de América Latina, tendrá lugar un encuentro con el escritor salvadoreño Horacio Castellanos Moya, a las 18h 30 minutos.

Si tienen tiempo, pueden llegar más temprano y gozar de la exposición sobre el escritor argentino, Jorge Luis Borges: "El Atlas de Borges".

Entrada libre.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Limosna de amores

La ficción persiste

En estos días me ha parecido, algo me lo ha insinuado, que tal diálogo nunca existió. Mis palabras eran acogidas amablemente, puedo decir, aceptadas. Pero en los diálogos existe intercambios. Urgen reciprocidad. Tuve espejismos.

Pero si ahora me confieso mi infortunio, no voy a tomar nunca la pose de la víctima. Nadie es responsable de las visiones ajenas, de las ilusiones ajenas. Y a veces es tan difícil ser la causa de una desilusión. Y en vez del rechazo necesario, pero cruel, se acepta la ofrenda con una sonrisa, se deja creer...

Como siempre este tipo de historias son tan vanales que resulta vergonzoso incluso alargarse en ellas. Un hombre piensa que puede depositar su corazón en algo tierno, delicado. Pero se trata de un fantasma y el corazón se derrumba y se quiebra. Hay que volver a juntar los pedazos.

Ya tengo mi corazón remendado.

Dispuesto a que se quiebre cuantas veces

la ilusión me asista, cuanto espejismo en mi desierto

trate de llenarme de esperanza.

Hay bestias de carga, yo soy una bestia de ilusiones.

¿Saben? Aún no le he dicho adiós. La ficción persiste muy caprichosamente.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Aún...

¿Siempre será así? Que la calma presagia tormenta, que el pesado silencio engendra las rugosas palabras de la despedida. Antes, cuando las despedidas eran en muelles, me han contado que hubo vendedores de pañuelos para novias o novios distraídos. Recuerdo todas las palabras que callé y recuerdo también los pañuelos en mi bolsillo. Nunca me despedí en un muelle, ni tampoco vi alejarse las velas del infortunio.

Cuando llega el momento de la ruptura, del desgarramiento ya el recuento sabe de ese último gesto que quiere repararlo todo. El último beso, la última caricia y el último roce, “tal vez, tal vez”, dice el cuerpo entero. En vano, ya todo es en vano, la sonrisa es la astuta máscara de la compasión y de la lástima.


¿Pero la tormenta realmente aguarda a que el silencio haya puesto todos sus huevos de rencor? ¿Será cierto que el amor es una jarra que se quiebra y que siempre quedan feas las grietas de los pedazos juntados? La jarra con el correr del tiempo cobra el valor del recuerdo. El amor resquebrajado es una llaga larga que nunca se acaba.


-¡Todo se acabó!


-¡No, no es cierto!


La sentencia no tiene en este caso ninguna apelación. Siempre es una sentencia de muerte, aunque sea lenta, aunque tarde, aunque nunca llegue totalmente, hay algo que ya no es. Si es eso. Algo que ya no es, que se ha quedado en el silencio, que no supo prenderse de las últimas palabras, que de haber sido dichas... ¡Todo se acabó! Aún no me lo has dicho.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Celia Cruz: Burundanga




Para quien le guste, que lo baile.

lunes, 1 de septiembre de 2008

sábado, 30 de agosto de 2008

¡Qué lata!

¡Somos bayuncos, los guanacos! Tan facilito que es decir «una portátil». Y les aseguro que no nos saldrá mal dicho. Lo diremos con nuestro acento, nuestro deje, pero siempre será correcto. Pero eso de “laptop” es bayuncada. Tal vez se imaginan mis paisanos que al decir así uno siente el pisto que les ha costado o tal vez crean que funciona mejor una « laptop » que una portátil. Realmente no le veo ninguna explicación a la introducción de ese barbarismo a nuestro idioma, a no ser un cierto esnobismo de pobre, de un colonizado culturalmente.


Nota: he puesto los enlaces hacia el diccionario en línea de la Academia, pero le doy también aquí la definición de bayuncada que nos da en su Diccionario de salvadoreñismos, Matías Romero:


Bayuncada f. Tontería, broma insulsa, acción sin gracia de una persona ignorante o poco juiciosa.


Pisto es simplemente dinero.



jueves, 28 de agosto de 2008

Títeres

Escenario, La compañía de Ariel Zuria, el TIET y Abracadabra títeres, tienen el placer de invitar a teatristas, maestros y público interesado al conversatorio:

El Teatro para niños

Esta es nuestra primer actividad como núcleo ASSITEJ El Salvador y esperamos que puedan acompañarnos.

Gonzalo Cuéllar, fundador y director de Teatro de títeres Guachipilín, de Nicaragua, es un reconocido titiritero con más de 25 años de experiencia en su área, es además representante de ASSITEJ para Centroamérica.

La cita es este viernes 29 de agosto, a las 6:30 p.m. en el Centro Cultural de la Universidad Francisco Gavidia. Esperamos poder compartir con ustedes esta interesante temática, tertulia y refrigerio para los asistentes




¿Preguntas sobre el evento? Jeny Nunfio 2222 0613
Información de prensa Jaime Ruano comunicaciones.escenario@gmail.com,


Nota:
He recibido esta información por correo electrónico desde El Salvador.
--

jueves, 21 de agosto de 2008

¿Cuántos habemos?

El error está tan arraigado en El Salvador, que cuando se lo he señalado a gente de cierta cultura, se ha extrañado realmente:

—¡Ah! ¿Así que es error? No lo sabía.

Y en realidad se sorprenderán si les digo que la forma de la primera persona del plural del verbo ‘haber’ es ‘hemos’ y de ninguna manera ‘*habemos’, Esta forma es arcaica y únicamete existe una expresión en la que es admitido usarla. La Academia nos dice: «Solo es admisible hoy en la lengua culta el uso de la forma habemos como primera persona del plural del presente de indicativo de la expresión coloquial habérselas con una persona o cosa (‘enfrentarse a ella o tratar con ella a la fuerza’): Ya sabéis con quién nos las habemos; Nos las habemos con un asesino despiadado».

No reproduzco el texto que viene abajo con intenciones de mofa. Aunque si me causó mucha gracia y se me antojó jocoso este preámbulo a un sitio salvadoreño:

ESTE SITIO ESTA EN CONSTRUCCION. LO QUE BUSCAMOS ES QUE SEA UN SITIO DIFERENTE, DONDE LA AMISTAD Y EL BUEN LENGUAJE ESTARAN SIEMPRE PRESENTES. LES ENSENAREMOS A LOS DEMAS FOROS QUE TAMBIEN EN EL SALVADOR HABEMOS GENTE MUY EDUCADA.

Viene así, en mayúsculas, tal vez por la dificultad de poner tildes que encontramos con algunos teclados. La pretención tan altamente anunciada de “buen lenguaje” resulta con ese flamante ‘*habemos’ rematadamente risible.

Generalmente este ‘habemos’ se usa en vez de ‘somos’ o ‘estamos’. Algunas veces se trata de señalar la presencia o existencia, como en el caso de la cita de arriba. Se sabe que cuando queremos expresar ‘existencia’ con el verbo haber, es necesario usar la tercera persona del singular. Lo correcto hubiera sido escribir en el cartelito del sitio “hay gente muy educada”. Es posible que algunos me digan que en el caso de la cita, los autores del texto se incluían claramente, mientras que con el impersonal quedan afuera o por lo menos no se sabe si se incluyen. Esto es cierto. Pero eso es fácilmente remediable: “que también en El Salvador hay gente como nosotros muy educada”. Sólo que entonces la vanidad o la ausencia de humildad salta a la vista. Mientras que con ‘habemos” uno ni se da cuenta que se incluye y que se muestra petulante.

Para disculpa de nuestros blogueros, no sólo los legos incurren en este error. Tampoco es un error exclusivamente salvadoreño. En la red de computadoras he encontrado esta pregunta retórica: “¿Cuántos franciscanos habemos en el mundo?”. La encontré en un sitio mexicano de la Congregación seglar.

Si desean leer más sobre 'habemos' pulsen aquí y consulten también el Diccionario panhispanico de dudas pulsando aquí.
 
Blog asistido por YoHagoWeb, el blog de las chapuzas para webmasters principiantes